Las diferencias entre los vinos espumosos y el champagne

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Una de las preguntas que surge con mayor frecuencia cuando se habla de vinos está relacionada con la diferencia que existe entre los vinos espumosos y el champagne. Esta cuestión suele causar mucha confusión entre los que están introduciéndose en el mundo vinícola.

¿Realmente existe una diferencia notable entre el champagne y los vinos espumosos? En este post te daremos la respuesta a esta pregunta para que seas capaz de identificar estos dos vinos con mayor facilidad.

¿Qué son los vinos espumosos y el champagne?

Lo más importante que se debe señalar es que todos los champagne son vinos espumosos, pero no todos los vinos espumosos son champagne. Esto se debe a que existen varios aspectos que se deben cumplir para que un vino espumoso sea considera champagne. Los principales factores que influyen en la denominación del champagne son:

Ubicación

El primer aspecto que diferencia a los vinos espumosos del champagne es que el reconocimiento de champagne solo lo pueden obtener los vinos espumosos elaborados en la región francesa de Champagne. Si no se ha producido en esta zona, nunca podrá ser considerado como champagne. Esto no tiene nada que ver con el proceso de fabricación, sino que está relacionado con la ubicación de las viñas.

El método de elaboración del champagne se desarrolló hace 300 años y, aunque se ha modernizado, sigue siendo un vino de elaboración tradicional. El cual se basa en obtener una segunda fermentación en la botella, que es la que permite conseguir la formación de las burbujas tan características de este tipo de espumoso.

Este método de elaboración se emplea en diversos países como puede ser España o algunas regiones de Francia, pero los vinos que se elaboran en ellas nunca pueden ser considerados champagne.

Clima

Otro factor clave que diferencia a los vinos espumosos del champagne es la influencia y el suelo donde se cultivan las uvas. Esto se debe a que, en el caso del champagne, las uvas se plantan en suelos calcáreos, los cuales favorecen el drenaje y aportan a los vinos la mineralización y delicadeza que caracterizan a esta bebida.

A esto hay que sumarle que están expuestos a una climatología dura, donde la temperatura media es 10°, solo un grado por encima de la temperatura mínima que necesita la vid para sobrevivir. Esto hace que los cuidados tengan que ser constantes para evitar que sufran algún daño. Además, al tratarse de un clima con pocas horas de luz, frío y mucha lluvia, la maduración de la uva es más tardía, gracias a esto se consigue una acidez más elevada característica de este tipo de vinos.

Las uvas

La siguiente diferencia entre los vinos espumosos y el champagne es el tipo de uva usado en su elaboración. En el caso de los espumosos, se pueden emplear una gran variedad de uvas blancas según la región donde se produzcan.

Por el contrario, para el champagne es obligatorio emplear dos variedades de tinta y una blanca, las cuales son: Pinot Noir, Pinot Menunier y Chardonnay. A pesar de que para su elaboración se emplean uvas tintas, el champagne se considera un blanco. La utilización de las variedades de uva tinta, permite aportar carácter y unos toques afrutados al vino. Mientras que las blancas le confieren ligereza y frescor.

Como has podido ver, las diferencias entre el champagne y los vinos espumosos son muy limitadas. Por eso, es normal que muchas veces la mayoría de la gente tienda a confundir este tipo de vinos. Lo más importantes es que recuerdes que para que un champagne sea reconocido como champagne se ha tenido que elaborar en la región francesa del mismo nombre.