Diferencias entre un vino joven, crianza, reserva y gran reserva

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Una de las preguntas más comunes a la hora de elegir un vino es: ¿en qué se diferencian los vinos jóvenes, los vinos crianza, los reserva y gran reserva? Lo primero que se viene a la cabeza es la diferencia de calidad, pero no se limita únicamente a esto, sino que existen otros matices importantes a la hora de diferenciarlos.

Analizamos cuáles son las principales diferencias entre los diferentes tipos de vinos. Características, color, aroma, aspecto visual, sabor… todos los puntos clave para poder distinguir entre las diferentes tipologías de vino principales en el panorama vinícola.

Cómo se realiza la clasificación de los vinos

Antes de empezar a hablar sobre cómo se realiza la diferenciación entre los vinos jóvenes, crianza, reserva y gran reserva, es importante señalar que los criterios utilizados dependen del país donde se produce. En Francia la clasificación del vino se determina según la calidad de los suelos en los que se encuentran los viñedos. Mientras que en la mayoría de países del hemisferio sur las diferencias quedan definidas por el tipo de uva empleada.

En España, la diferenciación entre los tipos de vinos se realiza según el tiempo de maduración, es decir, el tiempo que han permanecido en barrica o botella antes de salir al mercado. Dando como origen a cuatro clasificaciones diferenciales: Jóvenes, Crianza, Reserva y Gran Reserva.

Cómo diferenciar los vinos Jóvenes, Crianza, Reserva y Gran Reserva

La diferencia de los vinos jóvenes, crianza y gran reserva no se limita únicamente al tiempo de envejecimiento, sino que es importante tener en cuenta, y valorar, otros aspectos indispensables como son:

Tipo de uva

Para la elaboración de los vinos jóvenes se emplean uvas con menos taninos para potenciar los sabores y aromas frutales. Por el contrario, para los crianzas y reservas, se opta por uvas con un mayor número de taninos para conseguir sabores mucho más intensos. Una distinción clara entre unos y otros vinos.

Fermentación

Otro aspecto que diferencia a los vinos jóvenes y los de crianza es la fermentación. En el caso de los jóvenes, la fermentación se produce con temperaturas más bajas, con el fin de potenciar los aromas afrutados y que tenga una entrada más suave en boca. Por otro lado, en los crianza se emplean temperaturas más elevadas para extraer el mayor número de taninos.

Principales diferencias de un vino joven

Los vinos jóvenes son aquellos que han pasado entre 3 y 6 meses de maduración en barrica. Con esta maduración se consiguen elaborar vinos enérgicos y afrutados. Si la maduración se realiza en una barrica de buena calidad se potenciarán más los matices frutales y florales de los vinos, además, se podrá apreciar el sabor natural de la madera empleada en la barrica.

Principales diferencias de los vinos crianza

En el caso de los vinos crianza, su maduración no debe ser inferior a 24 meses, teniendo que pasar entre 6 y 12 meses en barrica y el resto en botella. La botella debe estar en posición horizontal y bien sellada para evitar el paso del oxígeno. Los vinos crianza tienen un sabor más intenso y se pueden apreciar diferentes matices, gracias a su maduración en botella y barrica. Son uno de los más demandados por los amantes.

Principales diferencias de los vinos reserva

Para que un vino sea considerado un vino reserva ha tenido que pasar un periodo de 3 años de maduración, siendo uno de ellos en barrica y el resto en botella. Este procedimiento permite que el vino se conserve en perfectas condiciones y pueda ser consumido incluso diez años después de su elaboración.

Principales diferencias de los vinos gran reserva

Los denominados vinos gran reserva tienen el periodo de maduración más largo, no pudiendo ser inferior a 5 años. De los cuales 3 se producen en barrica y el resto en botella. Son considerados como los vinos de mayor calidad y se caracterizan por tener un sabor mineral y aterciopelado. Antes de probarlos es recomendable esperar a que se oxigene para potenciar su sabor.